Crónica Jornada 1 – CAST

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Crónica Jornada 1: (11 de Diciembre de 2018)

Por Raquel Artiles Gaillard

 

>>Áudio de la Jornada<<

 

Ana Palacios: Si no hubiera visto que la fotografía puede cambiar vidas no me hubiera dedicado a esto

Ana Palacios, (Zaragoza, 1972) dio un giro a su vida a los 37 años. “Vi por televisión a una voluntaria de la Fundación Vicente Ferrer que se llamaba Sara Crespo y el trabajo que hacía en la India para la rehabilitación de niños y niñas con discapacidad. Irradiaba fuerza, energía y carisma. Y me dije: yo quiero hacer eso”. Hasta entonces, esta licenciada en Periodismo, que había estudiado un máster de Cine en Los Ángeles, trabajaba para distintas productoras, como Fox o Paramount, produciendo películas americanas con un altísimo presupuesto y trabajando con directores como Polanski y actores como Sean Penn u Orlando Bloom. “Se me daba muy bien organizar, pero también me molestaba el despilfarro de esa industria”.  Conocer a Sara Crespo marcó el punto de inflexión en su vida personal y profesional. Quiso ir a la India y lo hizo a través de unas monjas misioneras. Viajó hasta un orfanato de un slum de Mumbai y empezó a retratar  a las personas que allí encontró desde la distancia “de una niña hipocondríaca y pija. No sabía qué haría con las fotos”. Hasta que uno de sus últimos días conoció a Raju, un niño afectado por la polio “desnudo y atado en su casa y, a pesar de eso sonreía. Por primera vez sentí rabia y dolor”.

Le explicaron que sus padres debían dejarlo atado para ir a trabajar y evitar que rodara y se golpeara con todos los objetos de la casa. “Descubrí entonces que el mundo tiene otros parámetros, que no podía mirar al mundo con mis gafas de primer mundo, y que aún menos podía juzgarlo.. Fue una lección de humildad y entendí la sombra en la que viven 2/3 de la población”.

Regresó a su rutina en el mundo del cine, y ese niño la acompañó en el pensamiento. Contaba la historia de Raju a sus compañeros de rodajes y en poco tiempo recaudó los 3.000 euros que necesitaba para ser operado y volver a andar. Contar la historia conmovía a los demás y eso fue para ella un descubrimiento. “Si no hubiera visto que la fotografía tenía el poder de cambiar vidas, no me hubiera hecho adicta”. Por eso decidió no solo contar la historia de los que sufren, sino también de quienes les ayudan a través de entidades sin ánimo de lucro.

Durante unos años compaginó su actividad profesional en el cine con los viajes con ONG’s. A la India le siguieron varios países del África subsahariana. “No me identificaba con el periodismo de denuncia, sino con lo que no sale en los periódicos porque ‘la pobreza no vende’. Lo que quería era profundizar en cada historia, darle contexto, buscar causas y crear una narrativa desde la honestidad.”, afirma.

Su viaje a Tanzania la llevó hasta un refugio de niños albinos. “En ese el país 1 de cada 4.000 habitantes tiene albinismo y el gran problema es el cáncer de piel. Su esperanza de vida es de 30 años”. Acompañó a los médicos que trataban sus enfermedades y trabajaban en su prevención. El resultado es un trabajo conmovedor que podemos ver en ‘Albino’, el libro que publicó en 2016.

El siguiente fue ‘Niños esclavos. La puerta de atrás’, publicado en 2018. En él retrata la salida de la esclavitud infantil con imágenes recogidas en Togo, Benin y Gabón. “Me interesa toda la intervención que se hace para rescatar a los niños y niñas que viven en condiciones de esclavitud, cómo se trabaja psicológicamente toda esa violencia aprendida, cómo se aborda el tema con los padres que les venden o con sus dueños, cómo se les empodera y se les da una capacitación profesional”.

Ana Palacios afirma que la honestidad es el motor de su trabajo. “huyo del morbo y el sensacionalismo. La objetividad no existe, pero sí la honestidad”, concluye.

 

María Jesús Larios (Síndic de Greuges): Hay una regresión en la aplicación de la Convención de los Derechos de los Niños

Para María Jesús Larios, adjunta al Síndic de Greuges de Catalunya para la defensa de los derechos de los niños y adolescentes, “existe una distancia muy grande entre los derechos reconocidos a la infancia y la realidad”. La Convención sobre los Derechos de los Niños, apoyada por todos los Estados miembros, el tratado más ratificado de la historia, considera a los niños y niñas sujetos con plenos derechos, “pero la realidad demuestra que no es así”.

Larios denuncia que, además, “la aplicación de este tratado no es progresivo, sino que en muchos casos hay regresión”. Esta situación es especialmente latente en el caso de los niños migrantes. “Hay partidos políticos que ponen en cuestión sus derechos de acogida y abogan por un control de fronteras que choca con la Convención y con el principio de no discriminación”.

Otra de las situaciones en las que se vivió una regresión es durante la crisis económica. “se aplicaron políticas de austeridad que recortaron partidas sociales que afectan directamente a la infancia. Describe cómo en Cataluña, el ámbito en el que actúa el Síndic, “el 27% de la población infantil está en riesgo de exclusión y un 7% vive en pobreza severa”.

Larios describe la pobreza como la privación de los derechos más elementales, esto incluye la pobreza emocional y afectiva, la nutricional o la energética, que impiden su adecuado desarrollo. Todo esto tiene como consecuencia “una enorme desigualdad que se refleja en un mayor índice de fracaso escolar o de salud física y mental de los niños empobrecidos”.

La portavoz del Síndic de Greures explicó que existen lacras “invisibilizadas”, como el maltrato infantil. “Se calcula que uno de cada cinco niños sufre abusos sexuales” y denunció que “faltan iniciativas para avanzar en la detección. Tampoco hay leyes, ni datos ni estudios dedicados a esto”.

 

Pablo Tosco (Oxfam Intermón): Hay algo que explica la pobreza: la desigualdad

El fotoperiodista Pablo Tosco, de Oxfam Intermón, denunció en su conferencia ‘La infancia, otra víctima de la desigualdad’, que “la pobreza no es un fenómeno meteorológico. Se refería a que no se puede atribuir al azar. “Es la consecuencia de decisiones políticas, igual pasa con las guerras”.

Tosco ha retratado la construcción de la paz en Angola, que sufrió una guerra civil desde 1975 hasta 2002, la más larga de África. Allí, fotografió la conmovedora historia de dos niñas profesoras. “Los docentes habían sido asesinados, reclutados como soldados o desplazados”, así que los Hermanos Maristas que realizan misiones en el país debían contar con ellas para poder consolidar, al menos temporalmente, una estructura escolar en las comunidades donde trabajaban.  Pablo Tosco también ha dado testimonio fotográfico de la guerra en Siria. Una foto de una niña escondida bajo un pupitre refleja el terror, pero también la rutina con la que algunos seres humanos conviven con los conflictos bélicos.

El fotoperiodista resaltó que “el acompañamiento de las ONG’s en contextos de extrema vulnerabilidad para los niños como los campamentos de refugiados es un lujo”, afirmó.

 

 

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